Este poema de Goethe, que aparece en el Wilhelm Meister, interesó a numerosos compositores anteriores a Wolf: Beethoven, Schubert, Schumann y Liszt entre otros, compusieron canciones utilizando el texto original, y en su traducción francesa, es el sostén de la ópera Mignon, en la que se puede escuchar como el aria “Connais-tu le pays?”.
“Kennst du das Land?”, a diferencia de Mignon I, es un poema visionario, la historia relatada por la niña Mignon cuando recuerda su patria italiana después de haber sido trasladada a la fuerza a Alemania por un grupo de indeseables. Después de una vida de abuso y de ser obligada a cantar, bailar y divertir, le cuenta su historia a Wilhelm Meister, ahora su protector. Goethe indica cómo se debía recitar el poema: gravemente, solemnemente, y con el sentido de la importancia que la niña atribuye a su historia. El verso “¿conoces el país?” debía decirse en un tono medio sofocado, mientras que las súplicas de la niña para ir allí debían graduarse desde el ruego a la insistencia emocionada.
Aunque Mignon es una niña, ha experimentado mucho, y la visión de su añorado hogar está hecha con la imaginación y la comprensión de un adulto. Aún más, tal y como aparece el texto al principio del primer capítulo del tercer libro de la novela, es Wilhelm Meister el que vuelve a contar la historia que Mignon le había cantado.
Wolf mantiene intacta la forma estrófica de Goethe, aunque las complejas armonías y las hermosas y evocadoras melodías están muy elaboradas.
El cantante y el pianista deben utilizar un amplio abanico de colores y deben interpretar la música como si estuvieran en trance.
La parte del piano, como la voz, está concebida magníficamente. Los acordes iniciales en el piano, luego en el piano y la voz, son portentosos y tranquilos a través de amplios intervalos. Mignon grita anhelantemente “Dahin”. En la segunda estrofa se aumenta la urgencia, cuando la niña recuerda la morada con pilares de su infancia. La tercera estrofa empieza con un tono oscuro, conjurando las montañas donde las aguas caen por escarpados precipicios. La música se eleva hacia un clímax terrorífico, con acordes en tremolando resonando en el piano mientras el cantante utiliza todo el volumen del registro medio. Un grito final de “Dahin! Dahin!” sale de los labios de Mignon antes de que ruegue sosegadamente “vayamos allí”. Después de haberse dirigido a Wilhelm Meister como “amor” y “protector”, finalmente lo llama “padre”.
Os propongo dos versiones: la de Elisabeth Schwarzkopf acompañada por Geoffrey Parsons en un recital en vivo de 1967 (este es uno de mis discos favoritos) y la de Irmgard Seefried con Erik Werba en una Liederabend en 1957.
“Kennst du das Land?”, a diferencia de Mignon I, es un poema visionario, la historia relatada por la niña Mignon cuando recuerda su patria italiana después de haber sido trasladada a la fuerza a Alemania por un grupo de indeseables. Después de una vida de abuso y de ser obligada a cantar, bailar y divertir, le cuenta su historia a Wilhelm Meister, ahora su protector. Goethe indica cómo se debía recitar el poema: gravemente, solemnemente, y con el sentido de la importancia que la niña atribuye a su historia. El verso “¿conoces el país?” debía decirse en un tono medio sofocado, mientras que las súplicas de la niña para ir allí debían graduarse desde el ruego a la insistencia emocionada.
Aunque Mignon es una niña, ha experimentado mucho, y la visión de su añorado hogar está hecha con la imaginación y la comprensión de un adulto. Aún más, tal y como aparece el texto al principio del primer capítulo del tercer libro de la novela, es Wilhelm Meister el que vuelve a contar la historia que Mignon le había cantado.
Wolf mantiene intacta la forma estrófica de Goethe, aunque las complejas armonías y las hermosas y evocadoras melodías están muy elaboradas.
El cantante y el pianista deben utilizar un amplio abanico de colores y deben interpretar la música como si estuvieran en trance.
La parte del piano, como la voz, está concebida magníficamente. Los acordes iniciales en el piano, luego en el piano y la voz, son portentosos y tranquilos a través de amplios intervalos. Mignon grita anhelantemente “Dahin”. En la segunda estrofa se aumenta la urgencia, cuando la niña recuerda la morada con pilares de su infancia. La tercera estrofa empieza con un tono oscuro, conjurando las montañas donde las aguas caen por escarpados precipicios. La música se eleva hacia un clímax terrorífico, con acordes en tremolando resonando en el piano mientras el cantante utiliza todo el volumen del registro medio. Un grito final de “Dahin! Dahin!” sale de los labios de Mignon antes de que ruegue sosegadamente “vayamos allí”. Después de haberse dirigido a Wilhelm Meister como “amor” y “protector”, finalmente lo llama “padre”.
Os propongo dos versiones: la de Elisabeth Schwarzkopf acompañada por Geoffrey Parsons en un recital en vivo de 1967 (este es uno de mis discos favoritos) y la de Irmgard Seefried con Erik Werba en una Liederabend en 1957.
Kennst du das Land
Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn,
Im dunkeln Laub die Gold-Orangen glühn,
Ein sanfter Wind vom blauen Himmel weht,
Die Myrte still und hoch der Lorbeer steht?
Kennst du es wohl?
Dahin! dahin
Möcht ich mit dir, o mein Geliebter, ziehn.
Kennst du das Haus? Auf Säulen ruht sein Dach.
Es glänzt der Saal, es schimmert das Gemach,
Und Marmorbilder stehn und sehn mich an:
Was hat man dir, du armes Kind, getan?
Kennst du es wohl?
Dahin! dahin
Möcht ich mit dir, o mein Beschützer, ziehn.
Kennst du den Berg und seinen Wolkensteg?
Das Maultier sucht im Nebel seinen Weg;
In Höhlen wohnt der Drachen alte Brut;
Es stürzt der Fels und über ihn die Flut!
Kennst du ihn wohl?
Dahin! dahin
Geht unser Weg! O Vater, laß uns ziehn!
¿Conoces el lugar?
¿Conoces el lugar en el que florecen los limoneros,
donde con un follaje oscuro los naranjos brillan,
y una suave brisasopla en el cielo azul,
y el mirto y el laurel están altos?
¿Lo conoces bien?
¡Es ahí! Ahí
Donde quiero ir contigo, ¡oh amado!
¿Conoces la casa, su tejado sobre hermosas columnas?
Su entrada brilla luminosamente y sus habitaciones resplandecen,
y las figuras de mármol me miran:
¿qué han hecho, o niña desgraciada, contigo?
¿Lo conoces bien?
¡Es ahí! Ahí
donde quiero ir contigo, ¡oh protector!
¿Conoces la montaña envuelta en niebla?
La mula está buscando su camino a través de las nubes,
en las cavernas moran las camadas de los antiguos dragones,
¡las rocas de los precipicios se sumergen bajo la rugiente corriente!
¿Lo conoces bien?
¡Es ahí! ¡Es ahí
donde nos conduce nuestro camino! ¡Oh padre, vayamos!







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